
Buscando algo con lo que saciar mi apetito después de las golosinas de Hannah Montana no he podido evitar re-buscar por Internet hasta casi ahogarme y encontrar estas deliciosas gominolas que de nuevo reactivan en mi mente esas imágenes obsesivas de “falo”.
Y es que uno encuentra “falos” por todas partes, quizás sea alguna de esas enfermedades raras.
Otra vez, empiezo a ser un mal pensado, pero esto más que un faro de alumbrar me parece un pene de goma y nunca mejor dicho. Aunque yo me quedo con los ositos gominola de toda la vida, seguro que para muchos esta chucherÃa puede resultar un auténtico manjar.
Autor: Humoristas.org.






















































